miércoles, 30 de noviembre de 2011

Tomas Tranströmer

Madrigal

Heredé un bosque oscuro al que rara vez voy. Pero llegará un día en que los muertos y los vivos cambiarán su lugar. Entonces se pondrá en movimiento el bosque. No carecemos de esperanza. Los delitos más graves siguen sin resolverse, amén de los esfuerzos de muchos policías. De la misma manera, hay en algún lugar de nuestras vidas un amor no resuelto. Heredé un bosque oscuro, pero hoy ando por otro, luminoso. Todo lo que está vivo canta, repta, se sacude y se arrastra. Es primavera. El aire está muy fuerte. Me dieron el diploma de la universidad del olvido y estoy con las manos vacías igual que una camisa colgada en una soga.

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